Filosofía.


EL UNICO PROBLEMA REAL DE MI VIDA, ES MI VIDA, LO DEMÁS SON DISTRACCIONES.
IGNACIO REIVA


die Schönheit ist nichts als des Schrecklichen Anfang...
( la belleza no es nada sino el principio de lo terrible...)

Rainer Maria Rilke
LUZ...LUZ...MÁS LUZ.....

( Goethe)

Noli me Tangere

No, no me toques,

no te acerques.

¿No ves que aquí no se trata con carne?

mírame, siénteme,

enciende tu mecha en mis llamas,

pero no, no me toques.

Arde, quémate, incéndiate,

que a veces también (no te preocupes) te daré agua,

escúchame, yo te escucho,

pero no, no te arrimes.

Desnúdate, si quieres

¿no ves que yo también te descubro mi alma?

Pero no, no me roces, por favor

no, mientras no quieras ser una llama viva conmigo,

agua donde calmar toda sed,

incendio vivo, luz y antorcha de las antorchas.

Entonces y sólo entonces fúndete conmigo,

derríteme, derriba mis almenas,

desabrocharé mi cota de malla,

me dejaré traspasar.

Hasta entonces, no me toques,

si no te sabes, si no te sientes,

eterna llama de esta mecha, no te acerques,

sólo enciende en ella la tuya y respeta esta calma,

esta paz que me circunda.

Gracias.


Autora : Bárbara Allende Ouka Lele

publicado aquí gracias al gentil permiso de su autora

En el rosal de invierno

En el rosal de invierno

Lista de cosas sencillas a aprender (Mr. Darcy)

Va siendo hora de que aprenda, de una vez por todas:
- A reconocer que soy realmente afortunado
- A considerarme digno de ser feliz y capaz de hacer feliz
- A sentir lo que me apetezca, sin barreras autoimpuestas
- A dejarme cuidar sin dejar de cuidar
- A relajarme
- A abrir la puerta de mis deseos
- A no dejar escapar aquello que es valioso
- A dar y recibir todos los besos
- A valorar cada gesto, cada detalle
- A cuidar cada gesto y cada detalle
- Que de nada sirve lamentarse del pasado
- Que, pese a ello, toda acción deriva en consecuencia
- Que no necesito máscara ante quien me muestre su rostro
- Que una sonrisa vale más que el dinero
- ...Y que debo poner en marcha, de inmediato, mis relojes parados

Texto de Mr Darcy, con su permiso



Los beneficios de la Luna

La Luna, que es el capricho mismo, se asomó por la ventana mientras dormías en la cuna, y se dijo: "Esa criatura me agrada."

Y bajó muellemente por su escalera de nubes y pasó sin ruido a través de los cristales. Luego se tendió sobre ti con la ternura flexible de una madre, y depositó en tu faz sus colores. Las pupilas se te quedaron verdes y las mejillas sumamente pálidas. De contemplar a tal visitante, se te agrandaron de manera tan rara los ojos, tan tiernamente te apretó la garganta, que te dejó para siempre ganas de llorar.

Entretanto, en la expansión de su alegría, la Luna llenaba todo el cuarto como una atmósfera fosfórica, como un veneno luminoso; y toda aquella luz viva estaba pensando y diciendo: "Eternamente has de sentir el influjo de mi beso. Hermosa serás a mi manera. Querrás lo que quiera yo y lo que me quiera a mí: al agua, a las nubes, al silencio y a la noche; al mar inmenso y verde; al agua informe y multiforme; al lugar en que no estés; al amante que no conozcas; a las flores monstruosas; a los perfumes que hacen delirar; a los gatos que se desmayan sobre los pianos y gimen como mujeres, con voz ronca y suave.

"Y serás amada por mis amantes, cortejada por mis cortesanos. Serás reina de los hombres de ojos verdes a quienes apreté la garganta en mis caricias nocturnas; de los que quieren al mar, al mar inmenso, tumultuoso y verde; al agua informe y multiforme, al sitio en que no están, a la mujer que no conocen, a las flores siniestras que parecen incensarios de una religión desconocida, a los perfumes que turban la voluntad y a los animales salvajes y voluptuosos que son emblema de su locura."

Y por esto, niña mimada, maldita y querida, estoy ahora tendido a tus pies, buscando en toda tu persona el reflejo de la terrible divinidad, de la fatídica madrina, de la nodriza envenenadora de todos los lunáticos.

Charles Baudelaire


O QUE DESEJO AINDA NÄO TEM NOME...

Clarice Lispector

De la autoría de este blog...

Todos los textos y poemas de este blog han sido escritos por

AURORA BLANCO BLANCO,

y cuando son de otro autor, esto se especifica en cada texto.


IBSN: Internet Blog Serial Number 36-333-54-333

HUELLA


Tus ojos verdes
manantial del alma
Ah! La mariposa!


Paolo Cantú




"extraño la luz
que llevas tú al mirar,
dámela otra vez"


RECUERDA
Te dije:
-Seguiré a tu lado. Soy perra
fácil de contener. No preciso automóvil.
No arriesgo en las subastas.
No te exijo un chalet. Si me pones collar,
desecha los metales de alcurnias elevadas.
Vivo semidesnuda. La calle no me gusta,
me conformo teniendo algún balcón
donde colgar el tedio. Mi escritura
no es fingida y antiguos
palimpsestos descubren mi apetito.
Sólo soy una perra
exigente en los huesos:
Son duros de roer los escritos de Homero.
Los versos de Kavafis me dejan con hambruna.
Regurgito el placer cuando leo a Szimborska.
Debajo de las losas y las alas,
escarbé en el deseo de Cernuda.
Te dije:
-Ven conmigo.
Repliégate a mi lado y miremos al mundo.
Esta vida de perros me despierta la líbido.
Husmearé en tu vientre por si encuentro
un poema de Safo o de Virgilio

((Dolors Alberola))







QUE FAREI QUANDO TUDO
ARDE

Sa de Miranda

Dreamming ligth; Anathema

martes, 25 de diciembre de 2007

Nochebuena

Oh, si pudiesen mis labios
en este noche gélida,
solitaria,
acariciar tu piel blanca
como escarcha.
Si mis dedos pudiesen
encontrar en esta oscuridad,
asfixiante,
el camino secreto de tu vientre,
tibio abismo.
Si tu cabeza reposase
en mi pecho anhelante
y nuestros corazones se entrelazasen
como hiedra.
Oh, por esta noche, sólo por esta noche.
Si alcanzarte en esta hora
pudiese,
reir contigo,llorar tu pena,sanar mi herida.
Si pudiese, por esta noche, estar contigo...

viernes, 21 de diciembre de 2007

LENTAMENTE

Lentamente
en sombras
se disuelve
todo lo que pudo ser indeleble.

Tranquilamente
se apaga
y enfría
el fuego que entibiaría tu vida.

Dulcemente
se entrega
a la nada
mi alma que un día quiso sostenerte
Hasta las heces estoy bebiendo
De este vaso de amargura,
Todos los días se extiende
Esta desolación
Donde me desangro en vano,
Lleno de amapolas
Teñidas de estrellas negras.
Pronto estaré
En la tumba fría,
Calma oscura,
Donde nada alcanza el corazón.
Saberlo es el más afilado
De los cuchillos, el dolor más amargo,
De todas las angustias
La de más honda raíz.
Saber que nada habrá,
Y que la piedra de mi corazón
No podrá llorar.
Todo está
Esperando
La caída de la última hoja.
El silencio se extiende
Por entre los árboles ateridos,
Y envuelve, blandamente,
El mundo dormido.
Unos brazos anhelantes
Se tienden
En esta noche, como
Todas las noches
Vacíos.
En la soledad del retiro último
Otra soledad ya no importa,
Otro frío, otro hueco en el alma.
Helada paz, horas muertas,
Quietud de los cuerpos abandonados
En pos de un lugar soñado.
Dejar atrás dolor y risas,
Alcanzar la paz,
La paz al fin,
Sólo paz.
Nada más.
En medio de este verano desolado
Avanza ya sobre la ciudad
Un otoño prematuramente marchito.
Las compuertas del cielo se abren
Sobre el corazón,
Lloran las nubes sobre el río, calladamente.
Quién escuchará el susurro
De las gotas ignoradas,
Dónde hallarán destino
Tantas lágrimas.
Quién querría enjugarlas
De los petrificados rostros
Que nos disfrazan.
El desierto ha ganado esta batalla.
Tantas vidas
En el cáliz de las ofrendas.
Cuánto quedará aún por vivir,
Cuándo llegará un poco de calor
Para los corazones aletargados.
Y el alma arde, no hay reposo
Del agobio
Vadeando este pantano de sombras.
Quiero tenderme
Sobre un regazo blando y tibio,
Encerrarme entre unos brazos
Que me escondan del dolor,
Sosteniendo mi alma contra la tempestad.
Quiero sentir
El dulce morir de entregarme
Con verdadero amor,
Y dar mi sangre en alimento
A quien hambre de mi tenga.
Mientras te acuno entre mis brazos, exhaustos,
Pienso que tus ojos no son de este mundo.
Cómo brilla a su través
Toda una eternidad de amor
Acallada por el dolor.
Tus ojos no son del todo de este mundo.
Dime en qué recóndito lugar
Abandonaste tus alas rotas,
En qué oscuro refugio
Encierras la luz que te llenaba.
No puedes esconderte de mí,
Tus ojos te delatan.
Llenos de infinito, de estrellas,
Cuando lloran derraman luces irisadas,
Cuando ríen las rosas se vuelven negras.
Dónde dejaste escondida
La perla de la que naciste,
La espada para tu lucha.
La llama que enciende tu vida
Palpita como un corazón,
Y sangras como yo.
Pero tus ojos, tus ojos te delatan.
No eres de este mundo

Tu no puedes mentirme
Porque veo tus ojos,
Aunque te escondas tras mil máscaras
Tus ojos no están del todo en este mundo.
Aún recuerdas
El lugar del que provienes,
No lo niegues.
Tus ojos no son
Del todo
De este mundo.

ESCOMBROS

Los escombros del corazón,
Los mármoles rotos de cementerio olvidado,
La insondable desolación del páramo infinito
Donde no hay refugio posible.
Todos los rostros reflejan el tuyo
Y tus ojos me persiguen en sueños,
Hasta he dejado de odiar mi reflejo en los espejos.
Esta obsesión enfermiza
me mata mientras me da vida.
Cuando te arranque de mi pensamiento
(no lo dudes, lo conseguiré .....
algún día....)
creo que no quedará de mi
más que una cáscara vacía





Burbujas de tenue aire, perfumado
De lavanda.
Pompas translúcidas, llenas de esencias plateadas
Tiembla y sangra
Estremécete sobre mi cuerpo,
Que el mío se enroscará en el tuyo
Transido de placer antes de arder.
Mi cuerpo y tu cuerpo
Unidos por tan frágil puente,
Deseo marchito de hastío
Desde antes de nacer,
Tan fuerte cuando llega
Como el mar, violento y enamorado
Del acantilado,
Que le desea y le teme.
Destrozándose mutuamente
En la embestida y en la caricia,
Disolviéndose
Uno en otro,
Eternamente.
Siempre hay
Pálidas estrellas
Perdidas
En las esquinas
Del alma,
Tímidas luciérnagas
Que endulzan
Las horas más amargas,
Que enjoyan
Las noches más oscuras,
Cuándo la muerte
Semeja ser el único alivio.
Si fuesen sólo tus ojos
Lo que viesen los míos al despertar,
Levantarse a otro día de este mundo no sería tan difícil, no habría este vacío
Que debo llenar de risa y trabajos, no quiero hundirme de nuevo en la nada. Si he de volver al fondo, que sea al fondo de algo nuevo, donde los colores no se han desleído con la lluvia de los días y las flores, sean blancas o negras, no estén marcadas por la muerte. A veces una espina clavada es mejor que el vago recuerdo de un dolor que ya no lastima un corazón de piedra. A veces, sólo a veces, es mejor arañarse con otro, y gritar y gemir que estar en un tranquilo silencio, solo, helado.
El vacío es atrayente.
Es sereno, es perfecto.
Es la perfecta muerte
Sin remedio.
Pero ya no deseo esa tumba estrecha. Mejor el infierno de tus brazos soñados, el desespero de amarte y no tenerte. Sólo el dolor nos hace sentir vivos cuando estamos tan vacíos
Recuerdas, amor.
Bajo la sombra de los álamos
En la tranquila orilla,
Nuestros cuerpos eran oro y verde,
El poderoso cántico del agua
Ahogando nuestras risas.
Quizá recuerdes.
La Luna llena sobre un mar infinito,
Acantilados en sombras,
Y nosotros acompañando el latido del mar,
Los cuerpos fundidos
Como pleamar y playa.
Seguro que puedes recordar
Los primeros dulces tiempos,
Cuando nuestra historia era
La primera rosa, recién abierta al mundo,
Tierno terciopelo, sensual seda,
Incipiente aroma de pasión,
Las más verdaderas promesas
De consuelo, de eterna unión.
El principio del amor,
El inicio de otro dolor.
Recuerdas, amor,
Cuando éramos un solo corazón.
Frágil sueño
Arropado de nubes.
Ahora ya sabes, mi único amor,
Cuando el amor se nos rompe
Sólo queda desolación.
Recordaré este día
Cuando llegue la partida.
Entre el polvo de la memoria
Brillará como un cristal
Bajo un rayito de sol
Despistado.
Podré saborear de nuevo
La carne suave y tierna
Bajo su velo de nácar.
Aún podré oler
El aroma secreto
De las noches.
Besar y morder
El más dulce terciopelo
Mientras lo araño.
Perder el aliento ,la memoria,
La vida,
Y sentir el fuego de la creación
En la más secreta entraña.
Rojo y oro será
El forro secreto de mi corazón.
Blanca plata fría
Tendré en las manos,
Mares en los ojos.
Mi recuerdo será perfecto,
Hermoso y doloroso,
Como este amor,
Como esta ofrenda
En el altar indiferente del destino.
Recordaré, y nunca morirá
Este momento,
Su dulzura. Su tormento.
Receta contra la melancolía

Tómense, con gran mimo, tres cucharaditas de luz de Luna.
Busque, en una noche de Luna llena, la rosa más perfecta del jardín.
Sea cuidadoso con este paso, pues sólo nos valdrá una rosa rojo sangre
Del abandonado jardín del Amor Perdido.
Macere los pétalos más hermosos y tiernos con tres gotas de sangre enamorada
Y de diez a doce lágrimas desesperadas.
Por favor, no respire este perfume todavía, los peligros son infinitos en esta fase,
Podría, por ejemplo, arrepentirse de la decisión tomada
(ay, la belleza sublime del amor que nos hiere).
Añada, lentamente, la luz de la Luna ( recuerde que es el mayor tóxico del alma),
Y remueva dulcemente. Ahora es el duro momento de ser paciente.
Cuando la angustia y el anhelo no le dejen respirar más tiempo
( calcule con precisión ese instante, eterno ) ,
habrá llegado al fin la hora deseada.
La hora amarga, la hora dulce
De morir ( oh, sí,)
Y dejar el corazón libre ¡ al fin ¡.
Bébalo de un solo trago, sea valiente ahora.
Será doloroso, o no, quién sabe,
Pero rápido, probablemente. E intenso.
Saboréelo. Porque la tumba del corazón es fría,
Pero serena , eso sí.
Nada le perturbará en ella, amor, belleza, melancolía.
Todo será fácil, porque ya no importará nada.
Nada quedará.
Nada.
Quizá es tu ausencia



Quizá es tu ausencia
La que trastorna las horas,
Lo que revuelve el polvo
En los cajones del alma,
Y se desliza como sombras
Por las esquinas de la mirada.

Podría haber sido sólo enfermiza melancolía,
Anhelo de algo aún no conocido
O deseo de lo que nunca se ha tenido.
Un toque de locura, de angustia, de depresiva amargura.
Un querer lo que no es posible,
Un recordar lo que no existe.

Pero el color de tus ojos me persigue
Desde el fondo de aquella noche,
Y el tacto de tu piel aún contamina mis manos.
Nada se parece a la caricia de tu pelo en mi cara,
Al dolor de tu partida,
El puñal de tus palabras de esperanza.

Seguro. Tiene que ser tu ausencia.
La falta de tu presencia.
La lejana corporización de tu energía,
Materialización que no alcanzo con mi piel.
El tormento arde en el corazón
Desde aquella noche en que nacimos
El uno para el otro
Y fuimos separados.

Eres tu, es tu ausencia,
El loco y doloroso deseo
De que se mezclen tu vida y mi vida,
Eso es lo que trastorna mis días.

Qué lentamente amanece.
La tenue luz que llega
Resbala en las duras piedras, y se refleja
En el rocío que perla
La sutil telaraña
Que me envuelve
Qué solitaria es la travesía de la vida
Un solitario noray contempla cada día
El insondable mar,
Los restos de luz que quedan tras de ti,
Esplendor, derramado
Por tu paso liviano,
Dentro de mí.
Desnudaste mi alma, mi corazón,
Todo mi ser en carne viva quedó,
Indefenso ante el puñal, el dolor de tu mirada.

Mi dulce mentiroso, honesto hasta el dolor,
Mi ángel salvaje,
Corazón atormentado de soledad.
Ante mi abriste puertas que siempre
Habías mantenido selladas.
Las abriste para mi, qué oscura era la noche.

Desnudos los dos de alma,
Frente a frente,
Tuvimos miedo.
Tantas cicatrices.
Tan grande la necesidad
De amar
O de morir ya.

Tú huyes, yo me quedo,
La vida atada
En el noray de este muelle.

Qué breve es siempre
El paso del amor
Por nuestro puerto.
Qué larga la agonía
De su adiós.
Eternas cicatrices, tatuajes
Imborrables.

Cuántas vidas necesitaré
Para olvidar tu mirada,
Tu amor,
Tu dolor, mi dolor.
Qué frío es el mundo
Fuera del infierno de tus brazos.
Ansiada disolución
Que llegará con la hora última
De este infinito atardecer.
Y después
Larga será la noche de piedra
En la tumba quieta, yerta.
A solas con tu ausencia
Clavada en el alma,
Atrapada.
Qué bien envuelve la dulzura de tu carne
El ácido sabor de tu alma,
Cómo escondes tras tus ojos sin fondo
Las espinas de tu corazón amargo.
Y yo me siento como un humilde gorrión
Aterido y enamorado,
Entonando mi sencillo canto
En voz muy baja
(no quiero enturbiar tu sublime llanto),
mirando desde lejos tu ventana.
Cómo deseo que tus brazos me encarcelen,
y que me claves tus espinas
con un beso de amor, eterno, envenenado,
que alimentaré para ti,
con mi sangre.
Pinceladas al azar
Del más sutil de los rosas,
Azafrán apenas insinuado,
Velos de polvo de oro.
La luz recoge su túnica tras las colinas
Y deja ver su forro de lentejuelas.
Allá, en el horizonte,
Empieza a insinuarse la oscuridad
Como gotas de colores
Desvaneciéndose en una corriente,
Perdiéndose
Más allá,
Siempre más allá
De lo que puedo alcanzar.
Perdido el norte de mi vida
Sólo quiero estar entre tus brazos.
Tus ojos son mi veneno cotidiano,
Mi dosis de alucinógeno
Para sobrellevar mi desdicha.
Por tu piel resbala mi boca
Recolectando el néctar que me alimenta,
Tu aliento me intoxica y me sostiene.
Tus dedos delimitan el universo,
Giro en torno a ti
Como una mariposa enloquecida,
Deseando consumirme entre tus manos.
Aliméntate con mis cenizas,
Mézclame con tu carne y tus huesos,
Déjame circular por tus venas
Para así poder acariciarte siempre,
Íntimamente, hasta nuestra muerte
Y más allá de la frontera final.
Déjame amarte siempre, eternamente,
Bésame, y dame ya la muerte.
En tus ojos como liquen
Se demora
Amante
La luz última
De este día.
La sangre de mis venas
Se desliza
Amante
Por tu garganta
Insaciable
Y te alimenta.
Mi vida te doy
Y tú, amor , no mientes.
Sólo dolor ofreces.
Nunca me curaré de este anhelo ,
Nunca alzaré el vuelo
Con irisadas alas, recién abiertas
Al sol de primavera,
Mientras tus ojos me encadenen
A tu desespero.
En este jardín oscuro,
Triste ruina
Lejos de la luz del Edén,
Te espero.
Cuánto tarda el amanecer
No, no quiero ,
No voy a enamorarme de ti.
No eres más que un sueño,
Te me has hecho realidad sin quererlo
Entre los brazos.
Qué va a hacer mi corazón contigo,
Nada, nadie es tan perfecto
Como el sueño al que presta involuntariamente cuerpo.
Ángel autoexiliado,
Turbadora belleza de la que reniegas y te aprovechas,
Brillasen medio de la tiniebla.
No, no quiero,
No voy a enamorarme
De mi anhelo.
Qué voy a hacer contigo entre mis brazos,
El corazón me sangra ya de desespero
ante este cruel juego
en el que tú has de morir
acuchillado por mi desengaño

ME PREGUNTO

Me pregunto
Si tu serás una frontera
Que merezca la pena traspasar.
Si al dejar atrás , un día , esta vida,
Te recordaré, o te añoraré,
Si te olvidaré en el momento final.
Todo lo que tiene forma y materia
Se descompone, se aleja
Y desvanece, todo desaparece.
Sólo permanece el desierto
De cenizas, y el amor.
Ojalá supiese, antes de herirnos
Contra esta tormenta,
En qué jardín, en qué flor
Encarnará esta pasión.
Antes de abrir de nuevo
Las puertas al amor
Y al dolor.

LLEGARÉ

Llegaré
A ese punto
En que todos los caminos mueren,
Donde se acaban las señales
Y convergen atajos y desvíos
En el único sendero.
Ese lugar donde ya no caben dudas,
Ni temores,
Las piedras no hieren
Los desnudos corazones.
No hay curvas
Ocultas en las sombras.
Cuando los días y las noches
Reposen
De su renacer infinito,
Y el mar calme su oleaje.
Cuando las estrella
Se fijen al lugar exacto
Que les marcó mi sueño,
Sabré que al fin he alcanzado
Mi lugar.
Allí, donde todos los senderos
Que en mi alma han sido
Se acaban
En el Mar.

LLEGARÁ

Llegará
Inevitablemente,
Como pájaros se posará
En la cornisa de la casa,
Oscuros arabescos
Recortados contra el cielo
De empañada plata.
Y mientras se realiza su designio,
Insondable es su ojo negro,
Todo se estremece
Y las heridas olvidadas
Sangran
Y desaparecen
Licuadas en su mortero implacable.
Llegará,
Y no huiremos.
Esperamos su advenimiento,
Catástrofe anunciada
Desde el nacimiento,
Con los brazos abiertos
Y el corazón agitado
Entre la pena y el desconcierto,
El anhelo y el miedo.
Todas las colinas
Beberán el mar que buscan,
Las golondrinas ya no volverán.
El día se desangra en la noche,
La noche se disuelve en el día.
Todos los ríos acaban
En tus lágrimas.

LA SOMBRA

La melancolía ha sido siempre
Una sombra dentro de mí.
Pero si tus ojos me traspasan
Mil relámpagos rasganLA SOMBRA
La oscuridad sin fin.
Si quieres mi sangre, bebe.
Si quieres mi carne, tómala
Me vestiré con los últimos jirones de noche
Y me presentaré a ti,
En un ara nívea y carmesí,
Te ofrendaré , sólo a ti,
Todo lo que desees de mí...
Haz tu voluntad,
Rásgame la piel, el alma,
La ropa
Con tus dedos teñidos de rojas sombras.
Toma o deja lo que desees.
Pero sigue clavando en mí
Las dagas que escondes
En tus ojos
(ansia oscura, tormento, poder terrible
que usas contra mí),
ahuyenta las tinieblas de alma
con esa sombría presencia
que oculta el brillo de tu alma.

INDIFERENTE

Indiferente,
Como la lluvia sobre las colinas,
Sobre mares o desiertos.
Como brisa que sopla entre los mirtos
De los jardines de la muerte.
Insensible,
Como piedras antiguas que han visto
Todas las flores nuevas
De cada amanecer, y sus cenizas
Pacientemente sepultando
Cada nuevo sentimiento.
Inconmovible,
Como el corazón de las tinieblas,
Como tu,
Cuando este desespero que aún llamo amor
Seque al fin la raíz de mi alma
Y, muerte en vida, de ti
Me libere.

HIJOS DEL HASTÍO

Hijos del hastío y el desespero,
Perdidos en un laberinto de caminos,
Bajo la inclemente luz del astro ardiente
No hay refugio ni descanso,
No es posible el cobijo
Bajo el vasto manto de fiero azul.
Corazones descarnados de esperanza,
Sostenidos solo por la costumbre
De sufrir, no hay reposo
Allí donde falta el regocijo
De vivir.

Almas que se oculta de sí mismas
Por vergüenza de llevar tantas heridas
Tatuadas sin remedio en la piel
Del ánima, almas en pena
Vagando por los ignotos caminos,
Anegados por las sombras,
Que siguen los de corazón inquieto.

Qué tremendos abismos se atisban
Tras los dorados reflejos que bailan en tus ojos,
Qué negro es el pozo sin fondo
Al que arrojaste tus mañanas,
Tu amor, tus caracolas,
Las flores secas que te recordaban
Las marchitas ilusiones.

No quedan rastros de luz
En la cima de las colinas,
La noche se anuncia oscura.
Aún tardará la Luna en abrir claros de plata
Entre las brumas, en tender puentes de hilos blancos
Entre los juncos de la orilla.
El agua está tan oscura, tan fría,
Tan poderoso es su susurro,
Tan íntimo el poema que me declama,
Poema de amor y muerte,
Muerte entre las aguas,
Muerte entre sus brazos

INTIMO ENEMIGO

Tras las nubes del amanecer se vislumbra
Un nuevo día de pesares.
Las hojas amarillas de otoño caen
Entre remolinos de oro. Nada parece
Estar despierto en esta mañana gélida.
Cuesta despertar entre estas sombras,
Levantarse y caminar con la carga del desaliento,
Sonreír cuando el gris ha tapizado
Las habitaciones interiores.
En la sala más recóndita de la casa
Brilla en la oscuridad una perla blanca,
Suavemente descansa en su almohadilla
De carmesí terciopelo.
Cuando el día es claro
Ilumina toda el alma.


En la mañana gris de desaliento
Cuesta respirar el aire
Preñado de cansancio, empapado de lágrimas
Secándose sobre el corazón.
El fondo de los valles todos
Parece siempre el mismo.
Siempre es un pozo de penumbra
Y un arrastrarse tras la esperanza.
Desgarrándose la carne en busca de algo más
Que no se desvanezca al tocarlo,
Algo a lo que sujetarse en medio de la tormenta
De los sentimientos,
Luchando a muerte conmigo mismo,
Mi enemigo vive en mi propio corazón

ESTO TIENE QUE ACABAR

Esto se tiene que acabar.
Quiero dejar de sangrar en cada esquina
De mi laberinto,
Ya no quiero llorar sin fin
Ocultándome en mi lejanía.
Esto debe terminar,
El dejarme un trozo de piel
En cada trozo de papel,
Eso no cura las heridas.
No me importa ya que se queden
Los restos del cuerpo en el camino.
Ya sólo quiero ver mi meta,
Allá, en el infinito,
En la palma de mi mano,
Obligándome, ayudándome
A seguir mi camino.
Las miradas de jade
Alfombrarán mi camino
Al principio de todo,
Al infinito.

ERES DE NUEVO

Eres de nuevo el amor
Eres, de nuevo, la vida.
Eres, una vez más, la muerte.
El corazón de la raíz de mi alma,
Deseo nunca apagado,
Ansia que no puede calmarse.
Eterno anhelo, como el mar eterno.
Inacabable lamento,
Cántico desesperado
Al amor soñado,
Absorto, mientras tanto,
En la turbadora belleza
Del propio dolor amado.

ENTRE PINOS

Entre los pinos salvajes susurra el viento del norte.
Los helechos gotean rocío sobre la pinaza fragante.
Hay un colchón de musga sobre aquellas grandes piedras,
Protegidas de la lluvia que empieza a caer.
Bajo el manto grisáceo de las rocas antiguas me refugio,
Otra tarde en soledad con mis pensamientos,
Las gotas empiezan a resbalar en pequeños regueros,
Cae brillando como diamantes no pulidos
En los pequeños cuencos de granito.
Bebida de gigantes, baño de elfos.
Cánticos suaves me rodean, todos los árboles en coro
Celebran la caída de la lluvia, el suave fresco alimento
De la tierra entera. Bajo las piedra s estoy seca.
Los cuervos corretean a mi alrededor,
Picoteando entre los restos de este día,
Con sus duros ojos me espían, me acorralan,
Esperando el momento de la rendición final.
Las nubes son tan grises.
El alma grita tanto dentro de mi cuerpo,
Me oculto , como un monstruo, para no delatarme,
Para esconder las lágrimas
Entre las gotas de lluvia.
La soledad aúlla en las ventanas de mi cárcel,
Condena eterna, cadenas irrompibles,
Las llevo tatuadas en el fondo del corazón.
Dame, mi anhelo, dame la libertad,
Dame, tú que puedes hacerlo, un corazón
Para estrenar.
Dame, mi amo, mi amante, dame
La liberación de este mal,
Bésame y que la muerte me deje descansar,
Hundida entre la vegetación fragante
Mientras cae la lluvia
Del atardecer final.
Oh, la disolución, la disolución final.

EN EL CAMINO VERDE

Entre tus brazos,
Incluso vivir sin dolor En el verde camino
Estabas sentado,
Bajo un árbol me esperabas.
En la hierba fragante
Un lugar escondido preparaste,
Y me invitaste a descansar.
La brisa era fragante
Al pasar entre tu pelo
Y la luz de la tarde
Doraba tu cuerpo blanco.
Me enredé en los rizos de tu pelo,
Me entretuve
En los senderos de tu pecho.
Por tu espalda
( ¡oh, vainilla y crema ¡)
mis manos buscaron
valles, hondonadas.
Y entre dos firmes columnas
Me esperabas, y me encerraste
En un círculo mágico.
Nada pude hacer.
Nada quise hacer.
Dorada cadena del deseo
Que nos ahoga y llaga,
Y que apretamos más,
Y más, más,
Que no quede hueco para respirar.
Todo es posible
entre tus brazos
Mientras se muere de puro amor.

EL GOTEAR DEL TIEMPO

Escucho el gotear del tiempo
Cayendo en los cangilones
Del corazón,
Latidos que acompasan
El fluir y el estremecimiento
que me arrastra.
No hay orillas.
Lento, transcurre muy lento,
No hay señales de vientos
Ni marcas en el cielo.
Sólo tiempo,
Sólo agua,
Y nada en el cuenco de mis manos.
Dolorosamente
Gotea el tiempo.

MARIPOSAS NOCTURNAS

Dónde se esconderán las mariposa por las noches.
Nunca en el rosado amanecer se ven sus leves giros
Entre las telarañas cuajadas de diamantes de rocío ,
Ni bajo la luna empapada de vainilla sobre las colinas.
En qué escondido capullo de bordes marchitos
Dormirán su sueño de brisas y soles, infinitas flores.
Contra qué pétalos de seda arriman sus cuerpecillos
Recogiendo el último calor del desaparecido día.
Pero dónde , dónde ocultaran la fatiga de su vida,
Mientras esconden por unos momentos sus galas
De fantasía, tan bellas, tan frágiles y deseables,
Tan odiadas y envidiadas, con tanto placer devoradas.
Cómo abruma su belleza irisada mientras revolotean
Tan libres, tan hermosas. Qué dolorosa es la conciencia
De nuestra propia falta de gracia.
Y sin embargo, nada de magia o baile hay en ellas,
Sólo buscan comer sin ser comidas
Y dejar algún huevecillo que prolongue otra primavera
La existencia de esos gusanos que decidieron un día
Travestirse y abandonar las gruesas cadenas del cuerpo,
De la tierra.
Aquella vez en que, al fin, se posó una en mis dedos ,
Ofrecidos al viento en su reclamo, oh maravilla,
Su intrincado dibujo de infinitos tonos se mostró
Claramente a mis ojos ansiosos, sorprendidos.
El rostro de la muerte en sus alas se dibujaba,
Y no quedaba sombra ni hueco para la duda
O la escapada. Todos los finales allí estaban,
Esperando desde que el tiempo empezó su ronda,
Hasta que se marchiten y mueran
Las últimas flores.

LA NADA NACARADA

Disolverse en la nada
Nacarada,
Liberar el ser de todas las fronteras.
Saludar con la mano al vigía de la colina
Y bajar, saltando entre los cañizos,
A la arena tibia de la tarde.
Adentrarse , sin miedo, en el oleaje calmo.
Flotar, como madera muerta,
Como algas
Entre ola y ola,
Batiendo suavemente contra los acantilados
Del mundo,
Y morir como una caracola varada
En la playa del fin del mundo.
Desvanecerse en las sombras
Que crecen
En el valle tras el día de otoño,
Filtrarse como aguas primaverales
Por cada poro del mundo
Hasta alcanzar el crisol interior,
La fragua donde los corazones
Adquieren su color y su calor.
Desintegrar la propia materia,
Y esparcirla, como trigo sembrado al sol,
Por todas las estancias del mundo,
Y germinar o no en millones de vidas
Alternativas.
Otras vidas, exprimir el zumo
De mil vidas, mil muertes
Y un solo amor.
Llenar con ese vino agridulce
Una copa del más fino cristal,
Y hacerla añicos contra la pared de la noche,
Salpicar con ese fermento
Tantos corazones desesperados
En su tumba de hielo
Días, días perdidos
Tanteando a ciegas entre los espinos
Del solitario camino.

Todos los esfuerzos parecen inútiles,
La vida escapando entre los dedos
Como gotas de agua.

El goteo de los días en el pozo del alma
Como rumor de mares escondidos
Tras las montañas.

Melancólicos son todos los momentos
Lejos de aquello que en vano anhelamos,
Lágrimas ocultas tras la risa.

Cánticos de amor y desamor
Escondidos en el transcurrir de los momentos,
Tranquila muerte por asfixia.


Tanto amor por estrenar, por entregar,
Pudriéndose en el frío páramo,
Desierto de piedra yerta.

En el helado erial de los caminos
No hay refugio posible para la lluvia,
No queda nada seco.

Ojos encendidos como ascuas brillan
Tras los bordes del camino,
Nunca se acercará esa luz.

BALANCE

DIA DE BALANCE

Hoy he decidido hacer balance
De mi alma.
Es necesario hacer limpieza,
Quitar pelusas y roña, penas.
Pintar paredes, limpiar ventanas,
Secar todas las lágrimas,
Arrojar a la basura
Cartas viejas, fotos feas,
Melancolías y rencores,
Amores muertos,
Amores que no han sido.
Poner a día mi balance contable,
Equilibrar haber y debe
Para saber quién soy,
Adónde voy.

DESCALZOS POR LA`PLAYA

Descalzos por la playa que va quedando en sombras,
Nunca llegaremos al horizonte de púrpura.
Las manos en las manos, en las cinturas,
Sorbiéndonos con los ojos el corazón,
Desnudo al sol que huye.
Paseando por la infinidad, sencillamente juntos,
Por la arena húmeda en la resaca del atardecer.
El horizonte verdadero está dentro del alma,
En la playa de plata
El horizonte está en la palma
De las manos.

DELICADAMENTE

Delicadamente, sin dudar,
Hundiste la daga de tu mirada
En mi corazón,
Y me desangré sobre tu piel.

Paciente, cruel, metódicamente
Con el cuchillo de tu amor
Pelaste la piel de la manzana
Que cayó madura en tus manos.
No tuviste que esforzarte mucho.
Con sólo oír tu voz de sirena,
Susurrándome entre oscuridad y nieblas,
El deseo, ay, el amor, anegó mi vida entera.

Nada gané a tu lado
Excepto conocerme algo mejor,
O ni siquiera.
Forjas mi alma, día a día,
A golpes de dolor y besos
En la fragua de tus brazos.

DE ANSIA LLORARÍA

De ansia lloraría
Si las lágrimas pudiesen remediar
Este quebranto,
Este disolverse de la carne
Dentro de la cárcel de la piel.
Si el llanto pudiese
Reconfortar, si fuese posible
Dejar de sangrar,
Por cada poro,
Gota a gota,
El amargo mar de este absurdo mal

CUÁNTAS VECES

Cuántas veces puede uno decir
En un intento de poema
“estoy herido”.
De cuántas formas se puede decir
“te quiero”
sin perder credibilidad.
Cuántas veces podrías mostrar
Impúdicamente
Las cicatrices.
De cuántas maneras es posible
Escribir sobre una hoja
“cómo sufro”,
“estoy en carne viva”,
antes de que el oyente de turno,
sin compasión diga “buff”.
Cuántas rosas se pueden
Teñir de desolado negro
Antes de desear
Un atisbo siquiera de albura,
O de sangre.
Realmente, durante cuánto tiempo
Puede cantar un zorzal herido
Sin desfallecer a la muerte,
Sin aburrir a las eternas piedras,
Sin que se convierta en lastimoso gemido
Su sublime canto de lamento.
Cómo explicarte lo que siento
Con palabras combinadas de formas nuevas,
Porque palabras nuevas ya no quedan.
Si eres humano
Sin duda alguna vez lo habrás sentido.
Espero.
Cómo traspasar la frontera
Entre tu pecho y el mío,
Si ni mmi propio corazón alcanzo
Y mi propia circunstancia no comprendo.
Tantos poetas y filósofos han acertado
Con sus dardos en las palabras justas,
Precisas, preciosas
Como haces de luz
Sobre diamantes
Engarzados en el alma.
Y mi voz no es más que el piar discreto
De un gorrión, pardo y ceniciento
Aterido en el invierno del descontento,
Oculto siempre entre otra gente corriente.
No soy poeta, ni artista, en nada sobresaliente
Ni de belleza recordable.
Sólo me sangra el alma
Ante cada partícula de belleza,
Y no sé cómo decírtelo,
Cómo expresarte mi amor,
Para que también tu llores
De deseo, de anhelo,
De hermosura derramada
Con infinita abundancia.
Tormento silencioso, oculto signo
A fuego grabado en el fondo del ser
De todos los poseedores
De la Perla.

CORALINOS RAMAJES

Coralinos ramajes de intrincado diseño,
Del más frágil de los sueños,
El andamiaje interno del corazón
Sosteniendo el peso del Universo,
De la soledad, del amor.
Hasta las nubes de la tarde
Dibujan tu rostro.
El bosque trepa, piedra a piedra,
Por las faldas de las colinas
Hasta la cúpula de perfecto azur.
En esta hora brillante
Todo reverbera
Y se disuelve
En luz.
Las golondrinas dibujan senderos blancos,
El pequeño río canta su soledad.
En la cristalizada marea
De pliegues aterciopelados,
Helados surtidores de oro refulgen
En la inmensidad oscura,
Contra el claror del cielo
Las sombras se levantan
Como plegarias, perdidas ya,
Desgastadas en la inclemente indiferencia
Del tiempo infinito,
De la soledad pétrea,
Inacabable condena
Nunca satisfecha.

LA ÚNICA FLOR

Como una única flor,
Incontables veces renacida
En todas las flores que alguna vez han sido
O podrían ser .
Siempre diferente,
Siempre la misma,
La única flor posible
Infinitas veces dibujada,
Siempre renovada
Con cada nueva pincelada.

Alma, pobre y dolorida alma humana,
Por siempre atormentada,
Nadando contra la tempestad
En un charco de agua

COMO EL MAR

Como el mar es tu cuerpo.
Tus ojos desvelan todos mis secretos.
Ardiente es el camino que marcan tus dedos.
Con mi sangre te alimento,
Monstruo de estremecedora belleza.
Cantaste para mí tu mentiroso lamento
De sirena,
Y en tu costa sombría encalló mi vida.
Como fuego fueron las flores de ese año,
Muertas todas con el helor de tu mirada
Salvaje, tan anhelada, lejana.
Con qué indiferencia repartes
Tus dones, provocas o mientes.
Con qué seguridad tiendes tus redes.
Nada das
Porque nada tienes,
Corazón de piedra,
Carne de seda

CAMPOS DE ORO

Campos de oro, mullidos terciopelos ondulantes
En la brisa.
Golondrinas rescatadas de antiguas tardes
Estivales.
Pies descalzos en la hierba fresca, cantos
De chicharras.
Tus manos hormiguean ociosas sobre mi piel
Ansiosa,
Mis ojos hambrientos calculan el peso exacto
De tu deseo.

La carne palpita y arde en esta hora perdida,
Besos que buscan
El fondo del alma,
Tu cuerpo y mi cuerpo han borrado fronteras,
Tan estrechamente unidos que no sé
Dónde acaba tu piel o corre mi sangre.

CAE LA LLUVIA

Cae la lluvia, cae,
Sin cesar penetra por los poros
De esta otra tierra anhelante.
Como savia vital, como sangre
Circula por las venas misteriosas
Del alma, que se esconde
Tras la pantalla verde de una fría
Mirada. Brumas. el aroma húmedo
Flota embriagador, intoxicante,
Casi mortal su dulzura.
Otro día sin tu presencia,
Otra vez respirando tu ausencia.
Tras los ciegos pasos de mi deseo
Voy tropezando, cayendo
Sin remedio al fondo,
Olvidando trozos de mi ser,
Rompiéndome la piel contra cada espino,
Mi sangre fertiliza los caminos
Que los pies encuentran
Buscándote desolados.
Quiero ver luz, quiero sentir aire
En los pulmones, saber cómo se vive libre
De esta ansia que me sostiene,
Saborear un melocotón tardío
En la viña de la vida,
Mirar el cielo azul sin recordar tu pelo,
Tocar la arena verde de la orilla
Sin ver tus ojos.
Vivir, en suma, libre de tu presencia,
Veneno que sustituye mi sangre
Por este ciego deseo,
Este rojo anhelo,
Querer sin poder,
Este esperar, como maná,
La disolución,
El descanso final
Ayer, la melancolía
Resbalaba
Por los muros de mi casa.
Como lágrimas de grana, oro, fuego,
Como pétalos de rosas azafranadas
Se encendían las paredes
Como si la vida
Sintieran
Clavada en las entrañas de piedra.
En el centro de mi nada
Yo lloraba,
Aunque no sentía
Nada,
Nada.
Luz que agoniza, desangrándose en las colinas
Azafrán, carmesí, púrpura.
Mariposas negras que revolotean ciegas
Entre flores traspasadas de doradas vetas.
Soledad sin cantos ni respuestas,
Puro sobrevivir a la fuerza,
En medio del esplendor del mundo
Que hiere como cuchillos.
Desesperar esperando a que amanezca
El día del cumplimiento
De una promesa,
El día de la ejecución de la sentencia,
La ansiada disolución

AMO EL PAISAJE

Amo el paisaje que ocultas
Tras tus ojos,
Los senderos que recorren
El crepúsculo en tu corazón.
No es verdad que estés a oscuras,
Y no perteneces a las sombras.
Nadie puede sentir tanto dolor
Al sentir el resplandor de la Luz
Si no ha crecido en su presencia,
Nadie podría estar tan desesperado
En la noche sin luna
De las afueras del Edén.
El fulgor que ocultas en tus ojos
Refleja un cielo muy lejano,
Dolorosamente alcanzable
Todavía.
Es la esperanza de la Luz
La que tanto te lastima.

FINAL

Final.

Me amas , dices ahora. Y yo no te amo .
Cierro los ojos para esconderte mi alma.
No quiero herirte,
Hubo un tiempo en que yo también te quise.
Quizá aún te quiera.
Perdido el horizonte sin mi pasión
Ahora tu eres mi reflejo y mi cárcel.
Abrázame, y fingiré
Que el amor aún anida aquí,
Bésame, y pensaré
Que no todo se ha helado en mí.
Mírame, y dejaré de llorar
Para que creas que todavía sigo aquí

PASIÓN

Pasión,
Agridulce y dorada pasión,
Rostro de nácar,
Corazón de feroz carmesí.
Triste y melancólica pasión,
Voraz celebración de vida
Entre las tumbas del alma.
Dulce y oscura pasión,
Muerte en vida,
Vida venciendo a la muerte.
Fuego que arrasa
Barreras, ideas, promesas,
Y calienta, fragante y salvaje,
Los helados corazones.
Corazones que están deseando amar
Y morir,
Retorcerse de dolor por amor.
Con la esperaza de un porvenir
Y la certeza del fin.
Siempre soñando
De amor morir,
Sabiendo que maldecirá
A quién amó.
Morir de amor por amor.
¡Siempre en compañía , claro,
pues es más divertida y grande
la tragedia de nuestro confuso corazón
si tenemos con quién arañarnos
mientras hacemos
el amor.......!

ACARICIANDO TU CABELLO REVUELTO

Acariciando tu cabello revuelto
Siento resbalar las horas entre mis dedos,
El tiempo que nos ha sido negado,
Que robamos.
En el abismo de tus ojos
Tan suaves, tan callados,
Siento el latido de la noche
Que se enrosca a tus brazos.
Tan dulce, tanta serenidad
Dentro de tu propio infierno.
Qué cruel es amarte,
Y tenerte tan poco,
Y entregarme , aún así, sin remedio.
Quiero sacarte de las raíces de mi alma,
Me esfuerzo, y sangro creyendo que te arranco,
Y entonces vuelves a mirarme
Y de nuevo caigo
En este amor, este deseo.

Y tus manos definen
El contorno de mi mundo,
Tu pelo marca el diámetro del Universo.
Alrededor de ti
Como una fánula,
Giro dentro del hechizo, ansiando quemarme
Sobre tu carne. Y entonces
Vuelves a besarme.
El Tiempo se detiene,
La Llama espera quieta, en silencio.
El Mundo se colma con tu aliento.

Así hundes de nuevo
Las raíces de este desespero
En el fondo de mi corazón,
Allí donde no puedo llegar.
Nunca me liberarás.

Y el Universo gira alrededor
De tu cintura,
Y el tiempo evoluciona
En tu mirada,
Tus brazos me contienen
Mientras me diluyo
Entre tus labios,
Anegado mi ser por tu presencia
Nunca de tu sabor saciado

A UN ÍDOLO


A UN ÍDOLO


Ummmm, la mística, la erótica,
La sublime belleza del dolor
Que asoma tras la pantalla de jade
De esos tus ojos,
Que enloquecen a quien cae
Bajo el poderoso influjo
De tu mirada.
Mentiroso , presumido
Atormentado,
Secretamente dolorido
Y traspasado.
Nada es seguro para ti.
Qué solo estás
En medio de esa multitud
Que te persigue y te desea,
Que te jalea.
Sin darse cuenta
De que no te ama,
(pero tú sí lo sabes),
Que sólo persiguen su propio reflejo
En el espejo de tu cuerpo,
(lo odias y lo amas,
nunca te dará paz,
lo usas como cebo
y lo desprecias,
el placer que te da
a cenizas sabe,
tu gloria y tu condena.
Tu liberación
Será terrible).