Filosofía.


EL UNICO PROBLEMA REAL DE MI VIDA, ES MI VIDA, LO DEMÁS SON DISTRACCIONES.
IGNACIO REIVA


die Schönheit ist nichts als des Schrecklichen Anfang...
( la belleza no es nada sino el principio de lo terrible...)

Rainer Maria Rilke
LUZ...LUZ...MÁS LUZ.....

( Goethe)

Noli me Tangere

No, no me toques,

no te acerques.

¿No ves que aquí no se trata con carne?

mírame, siénteme,

enciende tu mecha en mis llamas,

pero no, no me toques.

Arde, quémate, incéndiate,

que a veces también (no te preocupes) te daré agua,

escúchame, yo te escucho,

pero no, no te arrimes.

Desnúdate, si quieres

¿no ves que yo también te descubro mi alma?

Pero no, no me roces, por favor

no, mientras no quieras ser una llama viva conmigo,

agua donde calmar toda sed,

incendio vivo, luz y antorcha de las antorchas.

Entonces y sólo entonces fúndete conmigo,

derríteme, derriba mis almenas,

desabrocharé mi cota de malla,

me dejaré traspasar.

Hasta entonces, no me toques,

si no te sabes, si no te sientes,

eterna llama de esta mecha, no te acerques,

sólo enciende en ella la tuya y respeta esta calma,

esta paz que me circunda.

Gracias.


Autora : Bárbara Allende Ouka Lele

publicado aquí gracias al gentil permiso de su autora

En el rosal de invierno

En el rosal de invierno

Lista de cosas sencillas a aprender (Mr. Darcy)

Va siendo hora de que aprenda, de una vez por todas:
- A reconocer que soy realmente afortunado
- A considerarme digno de ser feliz y capaz de hacer feliz
- A sentir lo que me apetezca, sin barreras autoimpuestas
- A dejarme cuidar sin dejar de cuidar
- A relajarme
- A abrir la puerta de mis deseos
- A no dejar escapar aquello que es valioso
- A dar y recibir todos los besos
- A valorar cada gesto, cada detalle
- A cuidar cada gesto y cada detalle
- Que de nada sirve lamentarse del pasado
- Que, pese a ello, toda acción deriva en consecuencia
- Que no necesito máscara ante quien me muestre su rostro
- Que una sonrisa vale más que el dinero
- ...Y que debo poner en marcha, de inmediato, mis relojes parados

Texto de Mr Darcy, con su permiso



Los beneficios de la Luna

La Luna, que es el capricho mismo, se asomó por la ventana mientras dormías en la cuna, y se dijo: "Esa criatura me agrada."

Y bajó muellemente por su escalera de nubes y pasó sin ruido a través de los cristales. Luego se tendió sobre ti con la ternura flexible de una madre, y depositó en tu faz sus colores. Las pupilas se te quedaron verdes y las mejillas sumamente pálidas. De contemplar a tal visitante, se te agrandaron de manera tan rara los ojos, tan tiernamente te apretó la garganta, que te dejó para siempre ganas de llorar.

Entretanto, en la expansión de su alegría, la Luna llenaba todo el cuarto como una atmósfera fosfórica, como un veneno luminoso; y toda aquella luz viva estaba pensando y diciendo: "Eternamente has de sentir el influjo de mi beso. Hermosa serás a mi manera. Querrás lo que quiera yo y lo que me quiera a mí: al agua, a las nubes, al silencio y a la noche; al mar inmenso y verde; al agua informe y multiforme; al lugar en que no estés; al amante que no conozcas; a las flores monstruosas; a los perfumes que hacen delirar; a los gatos que se desmayan sobre los pianos y gimen como mujeres, con voz ronca y suave.

"Y serás amada por mis amantes, cortejada por mis cortesanos. Serás reina de los hombres de ojos verdes a quienes apreté la garganta en mis caricias nocturnas; de los que quieren al mar, al mar inmenso, tumultuoso y verde; al agua informe y multiforme, al sitio en que no están, a la mujer que no conocen, a las flores siniestras que parecen incensarios de una religión desconocida, a los perfumes que turban la voluntad y a los animales salvajes y voluptuosos que son emblema de su locura."

Y por esto, niña mimada, maldita y querida, estoy ahora tendido a tus pies, buscando en toda tu persona el reflejo de la terrible divinidad, de la fatídica madrina, de la nodriza envenenadora de todos los lunáticos.

Charles Baudelaire


O QUE DESEJO AINDA NÄO TEM NOME...

Clarice Lispector

De la autoría de este blog...

Todos los textos y poemas de este blog han sido escritos por

AURORA BLANCO BLANCO,

y cuando son de otro autor, esto se especifica en cada texto.


IBSN: Internet Blog Serial Number 36-333-54-333

HUELLA


Tus ojos verdes
manantial del alma
Ah! La mariposa!


Paolo Cantú




"extraño la luz
que llevas tú al mirar,
dámela otra vez"


RECUERDA
Te dije:
-Seguiré a tu lado. Soy perra
fácil de contener. No preciso automóvil.
No arriesgo en las subastas.
No te exijo un chalet. Si me pones collar,
desecha los metales de alcurnias elevadas.
Vivo semidesnuda. La calle no me gusta,
me conformo teniendo algún balcón
donde colgar el tedio. Mi escritura
no es fingida y antiguos
palimpsestos descubren mi apetito.
Sólo soy una perra
exigente en los huesos:
Son duros de roer los escritos de Homero.
Los versos de Kavafis me dejan con hambruna.
Regurgito el placer cuando leo a Szimborska.
Debajo de las losas y las alas,
escarbé en el deseo de Cernuda.
Te dije:
-Ven conmigo.
Repliégate a mi lado y miremos al mundo.
Esta vida de perros me despierta la líbido.
Husmearé en tu vientre por si encuentro
un poema de Safo o de Virgilio

((Dolors Alberola))







QUE FAREI QUANDO TUDO
ARDE

Sa de Miranda

Dreamming ligth; Anathema

lunes, 25 de agosto de 2008

A UN RÍO LE LLAMAN CARLOS

Yo me senté en la orilla;
quería preguntarte, preguntarme tu secreto;
convencerme de que los ríos resbalan
hacia un anhelo y viven;
y que cada uno nace y muere distinto
(lo mismo que a ti te llaman Carlos).

Quería preguntarte, mi alma quería preguntarte
por qué anhelas, hacia qué resbalas, para qué vives.
Dímelo, río,
y dime, di, por qué te llaman Carlos.

Ah, loco, yo, loco, quería saber qué eras, quién eras
(genero, especie...)
y qué eran, qué significaban «fluir», «fluido», «fluente»;
qué instante era tu instante
cuál de tus mil reflejos, tú; reflejo absoluto
yo quería indagar el último recinto de tu vida
tu unicidad, esa alma de agua única,
por la que te conocen por Carlos.

Carlos es una tristeza, muy mansa y gris,
que fluye entre edificios nobles,
a Minerva sagrados y entre hangares
que anuncios y consignas coronan.
Y el río fluye y fluye, indiferente.
A veces, suburbana, verde, una sonrisilla
de hierba se distiende, pegada a la ribera.
Yo me he sentado allí, sobre la hierba quemada
del invierno para pensar por qué los ríos
siempre anhelan futuro, como tú lento y gris.
Y para preguntarte por qué te llaman Carlos.

Y tu fluías, fluías, sin cesar, indiferente
y no escuchabas a tu amante extático
que te miraba preguntándote
como miramos a nuestra primera enamorada para saber si le fluye
un alma por los ojos,
y si en su sima el mundo será todo luz blanca
o si acaso su sonreír es sólo eso: una boca amarga que besa.
Así te preguntaba: como le preguntamos a Dios en la sombra
de los quince años,
entre fiebres oscuras y los días -qué verano- tan lentos.
Yo quería que me revelaras el secreto de la vida
y de tu vida, y por qué te llamaban Carlos.

Yo no sé por qué me he puesto tan triste,
contemplando el fluir de este río...
Un río es agua, lágrimas: mas no sé quién las llora.
El río Carlos es una tristeza gris, mas no sé quién la llora.
Pero sé que la tristeza es gris y fluye.
Porque sólo fluye en el mundo la tristeza.
Todo lo que fluye es lágrimas.
Todo lo que fluye es tristeza, y no sabemos de dónde viene la tristeza.
Como yo no sé quién te llora, río Carlos,
como yo no sé por qué eres una tristeza
ni por qué te llaman Carlos.

Era bien de mañana cuando yo me he sentado
a contemplar el misterio fluyente de este río,
y he pasado muchas horas preguntándome, preguntándote.
Preguntando a este río, gris lo mismo que un dios;
preguntándome, como se le pregunta a un dios triste:
¿qué buscan los ríos? ¿qué es un río?
Dime, dime qué eres, qué buscas,
río, y por qué te llaman Carlos.

Y ahora me fluye dentro una tristeza,
un río de tristeza gris,
con lentos puentes grises,
como estructuras funerales grises.
Tengo frío en el alma y en los pies.
Y el sol se pone.
Ha debido pasar mucho tiempo.
Ha debido pasar el tiempo lento, lento,
minutos, siglos, eras.
Ha debido pasar toda la pena del mundo,
como un tiempo lentísimo.
Han debido pasar todas las lágrimas del mundo,
como un río indiferente.
Ha debido pasar mucho tiempo, amigos míos,
mucho tiempo
desde que yo me senté aquí en la orilla,
a orillas de esta tristeza, de este
río al que le llamaban Dámaso, digo, Carlos.

Dámaso Alonso

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