Filosofía.


EL UNICO PROBLEMA REAL DE MI VIDA, ES MI VIDA, LO DEMÁS SON DISTRACCIONES.
IGNACIO REIVA


die Schönheit ist nichts als des Schrecklichen Anfang...
( la belleza no es nada sino el principio de lo terrible...)

Rainer Maria Rilke
LUZ...LUZ...MÁS LUZ.....

( Goethe)

Noli me Tangere

No, no me toques,

no te acerques.

¿No ves que aquí no se trata con carne?

mírame, siénteme,

enciende tu mecha en mis llamas,

pero no, no me toques.

Arde, quémate, incéndiate,

que a veces también (no te preocupes) te daré agua,

escúchame, yo te escucho,

pero no, no te arrimes.

Desnúdate, si quieres

¿no ves que yo también te descubro mi alma?

Pero no, no me roces, por favor

no, mientras no quieras ser una llama viva conmigo,

agua donde calmar toda sed,

incendio vivo, luz y antorcha de las antorchas.

Entonces y sólo entonces fúndete conmigo,

derríteme, derriba mis almenas,

desabrocharé mi cota de malla,

me dejaré traspasar.

Hasta entonces, no me toques,

si no te sabes, si no te sientes,

eterna llama de esta mecha, no te acerques,

sólo enciende en ella la tuya y respeta esta calma,

esta paz que me circunda.

Gracias.


Autora : Bárbara Allende Ouka Lele

publicado aquí gracias al gentil permiso de su autora

En el rosal de invierno

En el rosal de invierno

Lista de cosas sencillas a aprender (Mr. Darcy)

Va siendo hora de que aprenda, de una vez por todas:
- A reconocer que soy realmente afortunado
- A considerarme digno de ser feliz y capaz de hacer feliz
- A sentir lo que me apetezca, sin barreras autoimpuestas
- A dejarme cuidar sin dejar de cuidar
- A relajarme
- A abrir la puerta de mis deseos
- A no dejar escapar aquello que es valioso
- A dar y recibir todos los besos
- A valorar cada gesto, cada detalle
- A cuidar cada gesto y cada detalle
- Que de nada sirve lamentarse del pasado
- Que, pese a ello, toda acción deriva en consecuencia
- Que no necesito máscara ante quien me muestre su rostro
- Que una sonrisa vale más que el dinero
- ...Y que debo poner en marcha, de inmediato, mis relojes parados

Texto de Mr Darcy, con su permiso



Los beneficios de la Luna

La Luna, que es el capricho mismo, se asomó por la ventana mientras dormías en la cuna, y se dijo: "Esa criatura me agrada."

Y bajó muellemente por su escalera de nubes y pasó sin ruido a través de los cristales. Luego se tendió sobre ti con la ternura flexible de una madre, y depositó en tu faz sus colores. Las pupilas se te quedaron verdes y las mejillas sumamente pálidas. De contemplar a tal visitante, se te agrandaron de manera tan rara los ojos, tan tiernamente te apretó la garganta, que te dejó para siempre ganas de llorar.

Entretanto, en la expansión de su alegría, la Luna llenaba todo el cuarto como una atmósfera fosfórica, como un veneno luminoso; y toda aquella luz viva estaba pensando y diciendo: "Eternamente has de sentir el influjo de mi beso. Hermosa serás a mi manera. Querrás lo que quiera yo y lo que me quiera a mí: al agua, a las nubes, al silencio y a la noche; al mar inmenso y verde; al agua informe y multiforme; al lugar en que no estés; al amante que no conozcas; a las flores monstruosas; a los perfumes que hacen delirar; a los gatos que se desmayan sobre los pianos y gimen como mujeres, con voz ronca y suave.

"Y serás amada por mis amantes, cortejada por mis cortesanos. Serás reina de los hombres de ojos verdes a quienes apreté la garganta en mis caricias nocturnas; de los que quieren al mar, al mar inmenso, tumultuoso y verde; al agua informe y multiforme, al sitio en que no están, a la mujer que no conocen, a las flores siniestras que parecen incensarios de una religión desconocida, a los perfumes que turban la voluntad y a los animales salvajes y voluptuosos que son emblema de su locura."

Y por esto, niña mimada, maldita y querida, estoy ahora tendido a tus pies, buscando en toda tu persona el reflejo de la terrible divinidad, de la fatídica madrina, de la nodriza envenenadora de todos los lunáticos.

Charles Baudelaire


O QUE DESEJO AINDA NÄO TEM NOME...

Clarice Lispector

De la autoría de este blog...

Todos los textos y poemas de este blog han sido escritos por

AURORA BLANCO BLANCO,

y cuando son de otro autor, esto se especifica en cada texto.


IBSN: Internet Blog Serial Number 36-333-54-333

HUELLA


Tus ojos verdes
manantial del alma
Ah! La mariposa!


Paolo Cantú




"extraño la luz
que llevas tú al mirar,
dámela otra vez"


RECUERDA
Te dije:
-Seguiré a tu lado. Soy perra
fácil de contener. No preciso automóvil.
No arriesgo en las subastas.
No te exijo un chalet. Si me pones collar,
desecha los metales de alcurnias elevadas.
Vivo semidesnuda. La calle no me gusta,
me conformo teniendo algún balcón
donde colgar el tedio. Mi escritura
no es fingida y antiguos
palimpsestos descubren mi apetito.
Sólo soy una perra
exigente en los huesos:
Son duros de roer los escritos de Homero.
Los versos de Kavafis me dejan con hambruna.
Regurgito el placer cuando leo a Szimborska.
Debajo de las losas y las alas,
escarbé en el deseo de Cernuda.
Te dije:
-Ven conmigo.
Repliégate a mi lado y miremos al mundo.
Esta vida de perros me despierta la líbido.
Husmearé en tu vientre por si encuentro
un poema de Safo o de Virgilio

((Dolors Alberola))







QUE FAREI QUANDO TUDO
ARDE

Sa de Miranda

Dreamming ligth; Anathema

domingo, 19 de diciembre de 2010

vocación de Ofelia



alguna vez, el delirio,
otras, ramos de lirios...
la locura es un intento de perfección,
de belleza, de luz de sol,
impregnando 
las grietas de vivir,
el horizonte que no  puede ser hollado,
el viento que no cesa,
tus manos que no regresan 
de esa piel ajena ...




(desconozco el autor del montaje fotográfico)


Aurora

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martes, 7 de diciembre de 2010

a veces llueve en los desiertos
y en esa cárcel de líquido cristal
en vano aleteo

despertar del sueño que devino pesadilla
y ver la resaca de los gorriones
ateridos escondidos aturdidos confundidos 
con el paisaje de nieblas sucias 

entre las capas de soledad y mentiras
recosiendo los residuos de otro otoño
recicladas vanidades ajenas que de mi íntimo  dolor se alimentan
nada es del color que te presentan
todo es tan real como tú te lo creas


Aurora protegidos por copyrigth todos los textos firmados como "Aurora"

cabreada hasta mis límites

qué cansada estoy de que la gente me mienta
de que me pidan ternura y cariño y luego se marchen
qué cansada estoy  de tanta mentira inútil que me dicen
para enganchar mi alma y desaparecer como rastro de perfume
estoy cansada de la gente
harta
harta de querer y no ser querida
harta de ser como soy y quedar sola y herida
harta de disculpar a quien se aprovecha y no se compromete con lo que dijo


me volveré a mi cuerpo de gata
y arañaré a quien pretenda acariciarme


ha sido la última disculpa estúpida
diciendo que es por mi bien que me acuchillan


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lunes, 6 de diciembre de 2010

celebración de la vida obstinada



viva la vida que se obstina,
viva el veneno cierto de la soledad sin mar,
y el llanto amargo del que sabe
que nada le será facilitado, ni endulzado

ni siquiera los ojos de los demás
hacen que hoy levante del suelo plomizo la mirada,
llueve por llover,
porque algo tenía que hacer el cielo,
y en esas horas de siniestra calma
se preparan los guerreros 
que han de mutilarme por siempre
la vida que me timaron

viva la vida
que se obstina



imagen de WilderWein77


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gris que repta

llueve...
simplemente llueve gris y anodino

algo mucilaginoso,
reptante
(vagamente espinoso como rosas viejas),
se mueve inquieto por el fondo de mi sentir, 
creo que antes lo llamaba tristeza
cuando llameaba con fuerza fiera dentro de mi
(asquerosa gusanada  me consume en silencio)

hasta el blanco de mi vida nueva
es gris

estas manos mías, 
proxenetas blancas de mi misma, 
me ofrecen por las esquinas de las calles
llenas de viento y pasos rotos,
pero hay tanta desgana de lo que yo soy...
quién quiere un ser completo para amar
cuando a trozos se vende
satisfacción para cada necesidad

malecón abandonado
en los temporales de invierno
es mi cuerpo,
estuche despreciado 
de mi ser ignorado , insuficiente, 
incandescente  desespero de ser amado

cómo ansío el regreso de la marea
que me lleve de vuelta al mar
de la inexistencia

aurora


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sábado, 4 de diciembre de 2010

nana para aurora vencida


traeré una caracola a  mi lado
para escuchar el mar que me robaron,
todo es tan real como yo decida
o como los demás me permitan...
buscaré una caracola
que me murmure secretos de tu piel perdida
apenas hallada, ay, 
apenas hallada

buscaré una ventana sin vistas
para pintarla de azul nomeolvides,
para encenderle un sol de mayo tierno
y plantarle margaritas,
donde las lilas no se marchiten
y vuelen golondrinas

buscaré un abismo cómodo y sencillo,
solitario entre sus grises y sus cenizas,
donde acostarme entre plumas de ángeles tristes
y dormir...dormir mi olvido eterno,
donde nada más pueda herirme
porque ya para siempre seré nada
y no sólo para los demás, 
sino para mi misma...que ya únicamente seré
 nada
seré nada
serenada

soledad en el columpio



la soledad del que ama y no es amado 
no tiene ni profundidad, por no tener nada,
ni aire queda al que agarrase,
ni mirada que respirar;
todo es un piélago de dolor incansable
que brota como manantial de amargor,
fruto que madura al negro sol que arde con la entraña incombustible
de un corazón que no muere,
de un alma que no se calma
(entregada sin remedio ni devolución)
porque ya no se ordena a sí misma 
y el amado no la acepta...
quién pudiera morir ya
y no dejar
ni ceniza
que ensucie la aurora de gris

aurora



Aurora protegidos por copyrigth todos los textos firmados como "Aurora"

ceniza y sal

quiero hundirme
en la sal de los perdidos por soñar,
en la arena que sepulta
a quienes se atrevieron a pedir consuelo,
locos que por un instante son hermosos
como los otros;
fragmentarme como cristal que estalla
cuando el puro sonido de la belleza
o el amor
los alcanza, 
rizo de eternidad que los cabellos adorna
como una aurora limpia;
necesito
perder la conciencia de mi misma
de mi entraña ardiente 
de mi palpitar angustiado
de mi insano corazón, aterrorizado
por este castigo sin descanso,
correr más largo que el viento, 
más lejos que el horizonte, 
más leve que la felicidad...
llegar a donde nada pesa
ni flota,
obstinado, 
cuando quieres enterrarlo
en el desierto de sal
de los que nos atrevimos
a
soñar...

aurora


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    LA JAULA
Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.
Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.
Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.
Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

Alejandra Pizarnik


A veces me desdoblo y me digo al oído: 
'¡Qué bueno respirar, sentirte vivo! 
¡Qué bueno que te cruces por mi camino!'. 
Rodeado de un espejo circular, 
soy feliz con esta esquizofrenia tan particular. 
¡Qué grato es encontrarme vaya donde vaya! 
Por más que me cuento mil chistes 
siempre me hacen gracia. 
Si me voy, si me duermo, la vida se apaga. 
¡Qué potra saber que siempre me seré fiel! 
¡Qué suerte desde un principio caerme tan bién! 
Y voy y me levanto cada mañana, 
feliz y seguro. 
Me hago el desayuno, 
me lo sirvo en la cama, 
y allá voy, 
menudo soy, 
me dedico un arrechucho: 
sexo seguro, 
sin riesgos, sin contemplaciones, 
dudo que nada me satisfaga mejor que un servidor, 
menudo soy para el amor. 
Y que le voy a hacer si la gente 
me condenó al olvido, a ser autosuficiente, 
si con eso sobrevivo, que no es poco, 
mejor loco que mal acompañado. 
¡Qué bonita, qué divertida es conmigo la convivencia! 
¡Descojonarme de mi última ocurrencia! 
Y esperarme despierto, vuelva a la hora que vuelva, 
o cocinar para mí mi plato favorito, 
no encontrar en el baño más pelos que los mios. 
Sólo yo controlo, sólo yo determino, 
mis hábitos de higiene. 
Lloro en mi hombro cuando nadie me entiende. 
Si me siento solo miro a la luna, 
me juro amor eternamente. 
Rodeado de un espejo circular, 
soy feliz con esta esquizofrenia tan particular. 
Y voy. 
Y voy y me levanto cada mañana, 
Feliz y seguro. 
Me hago el desayuno, 
me lo sirvo en la cama, 
y allá voy, 
menudo soy, 
me dedico un arrechucho: 
sexo seguro, 
sin riesgos, sin contemplaciones, 
dudo que nada me satisfaga mejor que un servidor, 
menudo soy para el amor. 
Y que le voy a hacer si la gente 
me condenó al olvido, a ser autosuficiente, 
si con eso sobrevivo, que no es poco, 
mejor loco que mal acompañado. 
Y voy y me levanto cada mañana, 
feliz y seguro. 
Me hago el desayuno, 
me lo sirvo en la cama, 
y allá voy, 
menudo soy, 
me dedico un arrechucho: 
sexo seguro, 
sin riesgos, sin contemplaciones, 
dudo que nada me satisfaga mejor que un servidor, 
menudo soy para el amor. 
Y que le voy a hacer si la gente 
me condenó al olvido, a ser autosuficiente, 
si con eso sobrevivo, que no es poco, 
mejor loco que mal acompañado. 
(Canción de amor propio, Ismael Serrano)

domingo, 28 de noviembre de 2010

Los Dos Reinos; Claudia Lars


a eunice odio


quien así encadenare una alegría
malogrará su vida alada;
pero quien la alegría besare en su aleteo
vive en el alba de la eternidad.
                                         
william blake
1. Tengo que decir de dónde vine,
porque todos los que conmigo llegaron
han olvidado aquel país sin cuerpos.

Aquí desde el fondo de mi sangre,
avanzo por este impulso hambriento
como una dolida bestia inconclusa:
¿No cantaré mi orilla de paraíso
y el áureo corazón de esbelta luz?

La tierra de ahora pertenece a mis manos,
pero hay detrás una fronda de recuerdos.
Alguien evoca las rutas del éxtasis,
el puro dominio del amor sin quebranto ,
y las formas que parecen bellas durmientes
en una profunda y quieta revelación.

Ahí comienza la idea del nardo
abriendo su aromado triunfo
sobre la suave amistad de la colina;
también el contorno del pájaro más leve
y la alegría del niño que pasa
con su dulcísima boca de flor.

De arriba, de tan alto
que nadie podría alcanzar su poder primero,
bajan en blancos torbellinos los fuegos esenciales
-los que no queman todavía ni tienen órbita-
y la fina semilla del alma
ya señalando su pesada vivienda.

Entonces inventa el silencio sus cítaras de musgo
y el sonido sus palabras creadoras;
penetra el dolor al sueño de estos caminos,
al brote más intacto de los deseos
y al corazón que no conoce su dibujo.

Es la trémula escala,
es el descenso joven
y el lento retorno por hostiles peldaños.
Midiendo nuestro arrastre nos alienta El Que Sabe:
el huésped de los labios que alumbran.

Exilada estoy, exilada,
y a la vera de lo eterno quiero aprisionar un esparcido semblante
¿No veis que ando llorando por la casa de los mortales
y que de nombres inestables he recogido mis coronas?

Sí,
yo advierto lo incorpóreo
y los pálidos viajes que salen de las tumbas.
Anoche me aleccionaba un lucero,
y en el otoño que entrega el árbol amarillo
me duele la edad de la memoria
y esta carne sorda o anhelante
que es el terrible amarre de mi otro ser.

A decirlo me obligan,
a revivir lo que se niega o se borra.
En trance de cante debo explicarlo,
para que las cosas no renazcan tan ciegas
y una paloma vuele de aquella piedra de odio.

Le llamo mi paraje,
mi espacio de unidad y de absoluto deslumbramiento.
Está adentro y afuera, en las zonas inefables,
aun reciben y empujan los ríos del tiempo .

Pienso que el tiempo se ha resuelto en mis ojos
y es algo así como un engaño de colores.
Del latido de una lágrima brotó su siempre fugarse
y trenzando con la distancia
burla o desgarra nuestra pobre pequeñez.

Contra los ayes de soledad y el que va por mi deleite,
contra el deleite y el temor que están siempre esperándome,
contra todo batallo para salvar mi otra estatura
y en medio de los contactos soy la despierta de medianoche.

¡Oh fuerza de aprenderme en estos nudos de pena,
cambiando lámparas y repitiendo pecados!
La verdad me ha encendido un jardín dentro de un libro
y anuncio a los pocos que me entienden
las luces más sencillas y próximas.


2. Una vez canté con las voces secretas
y por eso conozco el vuelo de mi garganta.
Fue en el descanso de un recuerdo, de un presagio,
entre la gloria de ordenadas florescencias
y encima de mi propio corazón.

Cuando yo digo yo, quiero decir todos conmigo
-pluralizando mi frente y mis entrañas-
ya que un olor de angustia me anda debajo de las palabras
y ese apagado faro es el mismo que yo perdí.

Dirán que no me conocen y que divago en medio de los caminos
como la loca que juntaba querubines párvulos.
Gritarán que no han visto el bosque de las preguntas
ni oído el habla severa de la eternidad.

Pero yo soy lo humano -con esta boca y estos pasos-
y cada piel abatida envuelve mi propia substancia.
Lo que hay en mi crecer siempre crece en otras marchas
y juntos vamos al mismo aliento paternal.

Cambian los dioses sobre la fiebre de las plegarias
y los hijos del miedo tienen muros tan simples.
Es necesario que nuestros brazos se conozcan
y que alumbremos al dormido con este débil candil.

Dentro de mis pupilas hay un pórtico suave
y una frontera donde los verdes se recogen.
Aquí miro la yerba, la pared, el amante;
allá encuentro una clara vigilia
y las íntimas inquietudes que me dolieron,
seguras y pacientes, como el que sabe sonreír.

Creo que somos débiles reflejos;
tal vez la sombra de invisibles criaturas.
Conozco el espacio de mi tacto
y los sueños florecidos como el cerezo;
también las prisiones del abismo más hondo
y la fuga en alas de los pájaros.
¿No comprendéis que llegamos del olvido,
con ceniza de funerales y tallos de madres?
Me rodean las gentes para hablar de su heredad y de sus guerras,
pero nadie recuerda aquella patria feliz.

Donde vive el deseo se afirma la existencia
y quien ama esta avarienta morada
no debe llorar por las praderas que yo escojo.
Libres están mis dedos de sortijas
y no escondo los frutos, los objetos ni la piedad.

De paso estoy -lo señalo-
y no puedo encadenarme a una máscara.
Del otro lado de mi rostro me espera la antigüedad del espíritu
y una ciudad purificada a la que debo al fin subir.


3. Mi cuerpo, que es humano,
vive bajo los vientos atado a una sonrisa.
Así, con pequeños deleites,
tan frágiles que se rompen al entregarse,
pero que dejan en mi llanto una ventana de palomas.

A ratos casi olvido
que ando buscando la pradera, la isla...
Tal vez la antigua manzana de la serpiente
para que muestre el secreto que no reveló.

Soy mayor que la rosa,
pues si mi edad no pasara de su belleza
clavada estaría en un sitio del suelo
y detenida en el vientre de la primavera o del invierno.

Se me han dado las cuatro estaciones,
los violentos empujes y las colmenas tiernas.
Agrupo los deseos encima de una estrella del agua
y entrego mi canción como el grillo quemante,
doliéndome en el eco, en las alas y en la humildad.

Hay un rostro inefable
cubierto por los rostros que se me acercan.
A veces le llamo mi bienamado compañero
y siento que en la mirada que me otorga
está el rescate de mi oculta viudez.

Ahora estoy tendida en su descanso,
palpando esta bondad de masculino vello.
Suavemente me recoge en su fuerza
y pronuncia las sílabas, las palabras,
que caen sobre mi asombro agradecido
como deseosos pájaros.

Por eso dicen que he regresado a los jardines
y que en mi voz tiembla un subir de esbeltas palmas.
Lloran mientras tanto los que se hieren o se buscan
y sólo el más humilde, por humilde,
halla el amor con su familia de ángeles.

Puede volver el enemigo de mi arpa
y rodear esta casa para que yo muera de frío.
Es fácil perder al que me libra de las nieves
y repetir, por consolarme, que siempre estuve en soledad.

Caminamos despacio y su mano me lleva a la estrella,
enseñándome la dicha a través de su contacto,
Me entrega suavemente los altares del otoño
y un ramo de lilas en medio de los peligros.

Que juegue el aire con las alas del bosque
y que la luna de la yerba
marque el país de las violetas húmedas.
Por un instante he de olvidar lo que angustia mi palabra
y he de encerrarme, en este amparo, con mi linterna de la noche.


4. Dormiré entre los gusanos para volverme amapola
y una suave cortina de polvo
ha de caer sobre mi voz.

No, no tengo miedo.
Los relucientes días me van alimentando
y en las noches de esta vida de bultos
me guía, solo y grave,
el alto guardián de mi nombre.

Voy sobre mis piernas sin despreciar el goce
y abrazo los veranos con pasiones completas.
Nunca me he separado del triste
y en las lunas que sirven a la infancia
he cumplido los pactos sangrientos.

Sé que detrás de las puertas las muchachas se acuestan
y que hay moradas terribles y jaulas que seducen.
Las innúmeras yerbas extienden ante mí su finura
y en las pupilas de las bestias mansas
navegan los paisajes y la resignación.

Cuando sube la chimenea por ramazón de humo
ya la fiesta de los manjares está en mi lengua;
pero los huérfanos piden misericordia atados a su vientre
y duelen los descansos, las harinas y el amanecer.

Mil ruidos llenan el aire y se deslizan sobre el espejo
que entrega mi frente con sus mudas compañías.
¿A dónde acaba el tacto, la dulce fiebre de mis manos?
¿No quiebro las mazorcas y muerdo el corpiño del clavel?

De la quietud del limo va saliendo una granja
y extiende el mar sus peces y sus crepúsculos.
Los nombres... ¿qué son los nombres en esta abundancia,
si se hacen y se deshacen los colores y los gestos?

Mi cuerpo me enseña el camino,
además del adiós, que cae en cada vuelta.
Un hijo de piel blanca me señala el horizonte
y en su pecho descubro mi nueva edad de sentir.

Desde una hoja marchita la eternidad me está mirando
y se hunde en la fatiga de mi octubre.
Este cielo secreto recibe pájaros y nostalgias
y un abril en raíces espera su campana melódica.

Lentamente me iré durmiendo, pegada al corazón y a los verdes,
y bajaré a la tierra con substancias que se palpan.
Nadie dirá que no conozco esta caricia, estas semillas,
¿acaso no endurecí mis huesos y no sufrí el placer?

Hay algo en toda muerte que abre un dócil retorno
y que ilumina mi quietud, como las horas de la tarde.
Guarda el recuerdo extraños ecos, suave gramilla que me acoge,
y el breve instante de abandono elige su manera de volver.

He aquí mi retiro... mi fuga con su pequeña lámpara,
tan lejos de mis labios y tan cerca de mi conciencia.
Doncellas nupciales ya se levantan de mi agobio
y sus finas gargantas han de cantar lo que olvidé.




5. Tal vez nadie me crea, porque es difícil hablar de lo que no tiene medida, ni hora, ni
siquiera una orilla de peso. De lo que está perpetuamente brillando y apenas debe
llamarse una encendida plenitud.

Un día desperté bajo el engaño de mis pupilas, y fui llegando sin saberlo hasta el leve
comienzo de la memoria. Desde ahí pude ver las dos caras de la vida, los números que
sostienen estas columnas, el deseo y los seis días constructores, y el buscado reposo con
su diadema de frutos.

Todo estaba completo, entregándose en esencia y envoltura: todo ahí, desde siempre... o
tal vez definiéndose en la yema, en la ola, en las briznas de flauta que el jilguero
devuelve y en el suave servicio del primer ángel.

Y yo también estaba... Más leve que las criaturas de la esperanza, íntima como el
teclado de mi pulso y alzándome del inmediato contorno.

¡Ah, cuerpo!...¡Ah, mi pequeño cuerpo miedoso! Lamentos se amontonan contra los muros
que dividen, pero la madre que mece a su niño desafía el mandato de la separación.

Diré que yo vibraba como una libélula; que todo vibraba en escalas flotantes: en escalas
que buscaban un trono. Y sin embargo, era el silencio sin orillas, el redondo silencio que
engendra los sonidos, el que puede más que el grito más alto, el oculto destilador de
cualquier voz.

Mudo era aquello, aunque melódico y en vigilia. Mudo... mas con orquestas en proyecto.
Desplegaban los matices su iluminado juego, su exaltación rojiza, azul y amarilla; sus
señales de tibiezas o de incendios.

Pesa el metal, porque es frío, y vuela el pájaro que arde, la primavera de llamas
vegetales y el goce sin edad del amor. Hasta la piedra guarda una profunda brasa, una
encendida semilla de cambios. Volará cualquier día sobre su entierro tenebroso,
llevándose los árboles que ahora la humillan, los altos miradores que levantó.

Supe que la palabra es el Hijo, que brota siempre de un Padre sin noches: de Uno que es el
fondo de la palabra, la cual se manifiesta sin cesar en la creación.

Segundo Él, pero igual al Primero, y los dos iguales al soplo que nos mueve; al que hace
girar alientos y masas y es la activa presencia del Tercer Poder.

Aprendí lo que digo escuchando a la manzana y al esqueleto, en soledad que era más bien
fecunda compañía y con la marcha de los hombres en mi suerte.

Organizados caminos me llevaron al atisbo, a la humilde pregunta de mi boca. Una blanca
delicia me confió de repente, y por los arcos vívidos del aire al fin de falsos rostros
me libré.

Miro la cáscara de mi nombre y sonrío ante la mínima basura. Con lentitud voy llegando
al guardián de la gracia: al que me guía por oscuros laberintos.

¡Ah, cuerpo!... ¡Ah, hermano que te arrastras y te acongojas! Oye al cantor que sale de
tu angustia: al que labora debajo de tu olvido y está cuidando la luz de tus ojos.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Vísperas

tu piel es en mi recuerdo como cristal caliente,
(color caramelo, sabor caramelo)
tu piel lejana, como un cristal roto
ya no refleja pájaros confiados en el aire vibrante,
ni le cae a plomo el cielo azul de opalina
a mi asombro tembloroso

tu piel tostada,
mis manos blancas;
tus ojos de carbón,
mis ojos de agua;
sin embargo era posible,
era lo merecido...
lo que habíamos pedido;
lo que hemos ¿perdido?

vuelve a mi esos  tus ojos
inmisericordes,
comamos el fruto de nuestra pasión,
y tras este destierro amargo
absorbe mi boca religiosamente,pecaminosamente,
oh, dulce;
oh, delicioso;
oh, exacta encarnación de mi ansia...
coloniza mi cuerpo y construye tu morada
para siempre en mi;
roguemos por nosotros a nosotros mismos
para que alcancemos
las promesas que nos hicimos

amén



vísperas, hora canónica de rezo y meditación, las 18 p.m


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miércoles, 24 de noviembre de 2010

fánula (en busca de la luz)

quise alcanzar la luz serena
y hube de nacer como inquieta carne;
pero, hete aquí que la carne se quema
cuando la luz la alcanza tan de  cerca


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martes, 23 de noviembre de 2010

diario nocturno ; de los huecos en el alma


te echo de menos


muy profundo dentro de mi, a salvo de cualquier mirada ajena, de lo que pasa por el mundo, guardo tu presencia y los momentos que tuvimos
como una joya que brillase en la noche de verano



siento tu ausencia



como un hueco que llena lo que antes era la sede de tu risa, de tu pelo, de tu piel...de tus palabras
como una desazón que ocupe una tarde que debió irse al cine contigo, o a visitar un sitio escondido que hubiésemos adoptado para siempre, nuestro sitio



me has prohibido quererte



pero no sé cómo se hace eso
y quererte me ha costado tu presencia



castigada por querer...por ofrecerme, por estar y esperar



callo entonces, qué otra cosa puedo hacer, pero no puedes borrar mi corazón con un simple no quiero



se hacen largas las noches, cuando ni esperarte puedo para  llenar los relojes de horas acabadas...relojes, mi reloj nunca lleva la hora correcta, atrasa o adelanta o se salta estaciones y repite tardes de aguaceros...olvidé preguntarte antes de que te fueses si conocías a un buen relojero de almas...y la dirección donde duermen tus pasos esperanzados, para sentarme allí a respirar, alguna vez, la atmósfera que te vio libre y encaminado a la felicidad...antes de mi tiempo, antes de mi reloj

sï...sigo echándote de menos


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cansancio

quiero dormir
morir
no sé...
de este precipicio armado de luna
insolente como negra huella en el blanco;
dormir
restañar
sobrevivir quizás
a esta indecencia de llantos malva como nácar secreto
íntima cueva de desaforado frío que me ahueca
la boca abierta al infinito de la tarde que acaba
los ojos cerrados de mareas
...
dormir



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miércoles, 17 de noviembre de 2010

cántico de camino

desnuda alba perpetua,
derrotado equilibrio de imposibles,
avanzando de puntillas entre los deseos traicionados

los ojos azulean sin remedio
hipóxicos trasuntos de la  vana espera

cuervos, cuervos 
rebuscan algún resto 
del banquete de poemas , mentirosas palabras
para llenar los huecos de la luna y de la vida sucia,
los huesos fosforescentes del ayer incumplido
alumbran el tiempo con color de muerto

llueve

baja la arroyada
por las mismas heridas de antaño,
la tierra, fatigada de sostenerse,
se suicida a terrones
y abandona a su rígido transcurrir
las benditas piedras del olvido

sentarse
y
ser 
viento...

y cuando el horizonte destiñe noche
regresar
a alguna estrella

soledad

alcanzaba el polvo de hada
para una última mañana,
pero llegó, inesperada ,
la helada

no vuelan golondrinas

polvo, polvo era el camino
polvo, polvo ha traído,
y no hay semillas 
para tanto yermo
como has construido


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